Ciertas formaciones políticas que hasta ahora habían guardado las formas convenientes ante el proceso soberanista, han ido recuperando viejas actitudes propias de tiempos políticos normales donde las luchas partidistas podían girar libremente en torno a la dicotomía derecha o izquierda, liberalismo, conservadurismo o progresismo, si así lo querían y les interesaba.
Desgraciadamente, los catalanes y Cataluña nos encontramos inmersos en un callejón sin salida que no necesita distracciones, ni divisiones partidistas, ni posicionamientos miedosos, pusilánimes o egoístas, si queremos superar este mal trago. Son tiempos de coraje y generosidad. De arriesgarse sin dudarlo. Son días de unidad entre los diferentes, de principios ideológicos fortalecidos y de transversalidad democrática. Ahora es la hora de la confluencia de intereses plurales para conseguir un difícil objetivo lleno de esperanza y libertad, que sólo estará a nuestro alcance si superamos las divisiones partidistas y/o incluso cainitas, las cuales aunque deben tenerse en cuenta a la hora de tomar determinadas decisiones no pueden condicionar nuestro objetivo primordial ni nuestras prioridades de país.
Aún estamos a tiempo de conseguir la independencia. No hace muchos años que España rechazó de mala manera la reforma de estatuto aprobado por el Parlament y refrendado por los catalanes porque no se ajustaba a la pétrea Constitución española, versión Partido Popular. Lo hicieron rompiendo el compromiso adquirido ante toda la ciudadanía por el entonces presidente del gobierno de España José Luis Rodriguez Zapatero, a pesar de haber sido aprobado por las Cortes españolas después de haber pasado el cepillo del atávico dirigente socialista Alfonso Guerra. Asimismo, los populares pusieron en marcha una ominosa campaña contra Catalunya y los catalanes recogiendo firmas y mala leche por toda la piel de toro, campaña que se utilizó ante el Tribunal Constitucional, el cual dictó una sentencia tan vergonzosa como carente de legitimidad contra la reforma del maldito Estatut.
En diversas ocasiones los catalanes nos hemos manifestado contra el callejón sin salida donde se encuentra metida nuestra nación. Hemos realizado manifestaciones con participaciones millonarias cada 11 de septiembre. Pedimos un pacto fiscal del tipo concierto económico y abrir un diálogo sobre el encaje político de Catalunya en la granítica Constitución española. La respuesta fue un sonoro No. Fuimos después a las Cortes españolas a pedir el traspaso de la competencia para poder convocar un referendo de autodeterminación oficial. Nuevamente la respuesta fue un ensordecedor No, más contundente en su caso que la anterior negativa. Desde entonces muchos políticos y líderes independentistas ha estado arbitrariamente amenazados por la justicia castellana, debido a las denuncias interpuestas por policías, fiscales y jueces resultando una escandalosa persecución política impropia en cualquier estado democrático. El estado ahoga las finanzas de la Generalitat, sin miramientos de ninguna clase. Deja de invertir en infraestructuras vitales para Cataluña. Por ejemplo, cercanías o el corredor Mediterráneo hacia la frontera francesa, o las conexiones ferroviarias del aeropuerto de El Prat y de los puertos de Barcelona y Tarragona.... De tanto que nos aman, nos abrazan hasta el estrangulamiento. Los principios democráticos cada día que pasa, en España, son más escasos, mientras la guerra sucia desatada por el estado y sus cloacas contra Cataluña y el catalanismo va in crescendo.... ¡No vale la pena seguir!. ¿Para qué hacerlo? ¿No está claro todo lo que pasa?.
Hora es ya que los ciudadanos digamos hasta aquí hemos llegado. Basta del egoísmo y la arrogancia, incluso desprecio y el auto odio de algunos españoles de Catalunya. De Oriol Junqueras, Gabriel Rufián y ERC. Basta del exceso de prudencia y de la paresia política -incluso de indefinición- de Junts. Basta de la señorita Rottenmeier Miriam Nogueras, más dedicada a hacerse odiosa que empática. Basta a la mezquindad partidista. Basta de marear la perdiz de los Comunes y Colau escondiéndose vergonzosamente tras una supuesta pluralidad de sentimientos nacionales entre sus militantes. Basta de engatusar y dividir el independentismo y de demonizar a recién llegados a base de racismo y xenofobia como practica AC y Orriols. Y sobretodo, basta de la catalanofóbia de España y muchos españoles.
¡Digamos basta!. Los ciudadanos catalanes apoyaremos una lista unitaria y transversal, integrando incluso a militantes de todos los partidos independentistas, prescindiendo de la opinión de las cúpulas de los partidos y que refleje la pluralidad de la sociedad civil catalana. Lo queremos así porque nos están decepcionando a todos los líderes supuestamente soberanistas y especialmente a aquellos que apoyan al gobierno socialista de la Generalitat y de España que quieren volver a los tiempos de un autonomismo castrador. Apoyamos a las entidades e instituciones catalanistas y la labor que realizan ya que es la nuestra, no la de los políticos. Porque sabemos que sólo así conseguiremos la independencia. A pesar de Oriol, Juan, Gabriel, Ada, Jorge, Miriam o Silvia y el resto de líderes españoles o que se convierten en autonomistas hasta volverse espanyolistas favorables a la unión y no de la independencia.
¡YA BASTA!.
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