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divendres, 5 de juny del 2026

¿ADONDE NOS LLEVAS, ORIOL?

 En el año 2015 hubo un pacto entre entonces CiU y ERC firmado por Más y Junqueras y posteriormente rubricado entre en nuevo presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y el propio Oriol Junqueras, donde el líder de ERC se comprometió y asumió el encargo de poner en marcha las "estructuras de Estado" con suficientes garantías jurídicas y cobertura administrativa y política necesarias para culminar el colosal e inédito proceso soberanista puesto en marcha por los ciudadanos a favor del éxito que nos merecíamos -y nos merecemos- los catalanes. 

Mientras tanto ocurrieron muchas cosas. Entre otras, la ocupación y registro de la consellería de hacienda comandada por Junqueras, la infructuosa búsqueda de urnas y boletos de votar en el referéndum por parte de la Guardia Civil y por fin, las votaciones del 1 de Octubre de 2017.

En todos estos hechos, Oriol se mantuvo digno, sensato y lo suficientemente correcto, pese a los exabruptos que el gobierno español, así como los políticos, policías, fiscalía y judicatura del reino borbónico tampoco se lo pusieran nada fácil al que entonces era vicepresidente de la Generalitat

Y llegamos a la fatídica promulgación y ejecución de artículo 155 de la sagrada Constitución española -por cierto, aplicado desde Madrid de forma bastante chapucera y por tanto, ilegítima-, que comportó el exilio de Carles Puigdemont y de los consellers Ponsati, Puig y Comín. El resto de consellers y líderes políticos optaron por quedarse y entregarse a la justicia castellana. Supongo que pensaron que en Madrid serían benevolentes ya que ninguno hizo nada que mereciese la intromisión de la policía, fiscalía y judicatura al tratarse de hechos i acciones estrictamente políticos. Pero todos sabemos que acabó pasando. 

Y pues, ¿por qué me pregunto "donde nos llevas, Oriol"? Oriol fue elegido líder de ERC desatando grandes esperanzas en lograr la independencia. Pero fracasó al no ejecutar las estructuras de estado necesarias, aunque cuando le preguntaban decía que todo estaba en marcha. Se amedrentó durante la ocupación de la conselleria. Y rechazó ir al exilio con el president de la Generalitat pese a que lo había pactado con Puigdemont, negativa que hizo que otros consellers se entregaran a las autoridades del Estado. Esto frustró que se pudiera constituir un gobierno alternativo en el exilio, lo que habría fortalecido los anhelos de independencia y el apoyo internacional a la causa catalana. Pero lo más grave es que aceptó el indulto que implicaba el reconocimiento de haber cometido un delito, arrastrando al resto de condenados independentistas por la (in)justicia castellana a hacerlo. Por no hablar de apoyo posterior, aquí y allá, de los gobiernos socialistas de Sanchez e Illa. Pero... ¿A cambio de humo, tal vez?

Y ahora pacta con todos aquellos que aplicaron en el 155 unos presupuestos aguándolos con acuerdos de trenes orbitales pospuestos para 2040, creando empresas fantasmagóricas para controlar la no ejecución sistémica del PGE para Cataluña y olvidándose a la vez del desastre de cercanías en manos de RENFE o ADIF, del aeropuerto en manos de AENA, de la financiación singular -una especie de concierto para Cataluña- y de la recaudación del 100% del IRPF, entre otros. Es decir, tragándose varios sapos que nos consolidan como una autonomía más del estado español ad infinitum, mostrando una actitud suficientemente sumisa a favor de los intereses españoles y socialistas, no de Cataluña. 

Oriol debería haber dimitido una vez salido del trullo. Al no hacerlo ha debilitado escandalosamente el liderazgo que debería tener su partido en la independencia de Catalunya. No hacerlo renunciar por parte de los militantes de Esquerra ha comportado que cada día que pasa ERC pierda una sábana de la colada. Que Rufian y Tardà le estén haciendo la cama -a él y al partido- acercándose a la izquierda nacional-españolista y alejándose de las demás fuerzas independentistas. En definitiva, haciendo que la prioridad de la independencia acabe formando parte del glorioso pasado histórico de ERC. 

En fin, Oriol Junqueras actualmente es un lastre para su partido. Lo peor de todo es ser también un pesado lastre para el independentismo. Y pese a su evidente fracaso, sigue dañando el liderazgo de ERC y de la independencia... 

¿Hasta cuándo?