Hemos pasado del "que se consiga el efecto sin que se note el cuidado" recogido en el decreto de Nueva Planta del siglo XVIII al actual "que se consiga el efecto aunque se note el cuidado" bien entrado ya en el siglo XXI. Pasan años y siglos y el reino de España, incansable, continúa su labor colonizadora para aniquilar Catalunya y asimilar a catalanes y la tierra al imperio castellano.
Ahora para conseguir esta colonización incruenta España utiliza su Constitución, los jueces, la policía, los funcionarios y los políticos, guardando en la reserva al ejercito, siempre dispuesto a defender las esencias patrias incluso, en su caso, con tanques y cañones.
Los nacionalistas españoles sienten predilección en atacar a Catalunya utilizando la judicatura como ariete contra la lengua catalana. Los jueces, encantados, se dejan utilizar cumpliendo escrupulosamente lo que España espera de ellos, es decir, sentenciando a favor del castellano contra la lengua catalana. De nada sirve que el Parlamento haya aprobado leyes, decretos y normas protegiendo y fortaleciendo nuestra lengua ante los ataques e imposiciones hegemónicas de los nacionalistas españoles. La judicatura en primera, segunda, tercera o enésima instancia recoge y hace suyo el embate españolista y siempre sentencia a favor del castellano. No valen para nada los argumentos de expertos en educación o pedagogos, ni la de prestigiosos lingüistas, ni la literalidad ni el espíritu de las leyes, ni la opinión mayoritaria de los ciudadanos. La opinión que prevalece es la suya: el castellano, como lengua oficial de España, debe mantener el estatus que le corresponde. Es decir, debe mantener la hegemonía porque "es la lengua que nos hemos dado entre todos" por supuesto, sin coacciones, ni imposiciones forzadas de ningún tipo, asumida de forma voluntaria y jamás utilizando la fuerza bien sea bruta o legal. Je, je, je....
El reino borbónico ataca a la lengua catalana porque no acepta la existencia de la nación catalana. Contra Catalunya todo vale. Acosando la lengua, expoliando los recursos financieros, mangoneando los impuestos de los catalanes, encarcelando y exiliando a líderes políticos, haciendo la guerra sucia desde las cloacas infectas del estado, utilizando la Constitución española como garrote o utilizando el Tribunal Constitucional como juez de parte -española por supuesto- para culminar la colonización, por cierto, nunca consumada.
Entretando los catalanes vamos atacándonos unos partidos contra otros. Apoyamos gobiernos, aquí y allá, que no favorecen a Catalunya, al contrario, que nos perjudican y desprecian. Nos preocupamos en perseguir a los recién llegados porque no son, ni piensan, ni creen lo mismo que nosotros, bajo la inspiración de la extrema derecha españolista la cual porfía en los ataques a la lengua catalana. Nos rasgamos las vestiduras porque no conseguimos la financiación singular que algunos negocian infructuosamente. O porque cercanías no funcionan, porque no hacen el necesario mantenimiento de las infraestructuras o porque nunca se ejecutan el 100% los presupuestos del estado en cuanto a Catalunya se refiere. Algunos ingenuos cree incluso que promoviendo frentes electorales con partidos de izquierdas -tan españolistas como las derechas- conseguirán mejoras para Cataluña.
No es esto, compañeros, no es eso. Debemos rechazar la Constitución española y su TC. Debemos desobedecer a la judicatura castellana. Debemos enfrentarnos a los gobiernos españoles, a los partidos y a los funcionarios..... Debemos luchar por la independencia como sea y con lo que sea necesario. Incluso utilizando la DUI
Todos los pueblos que han alcanzado la independencia lo han hecho unidos, dispuestos a sufrir injusticias y represión. Algunos lo han hecho utilizando las huelgas generales y las movilizaciones masivas ocupando plazas y calles y/o practicando la desobediencia civil. Otros lo han hecho pacíficamente, manifestándose incansablemente, defendiendo urnas o haciendo marchas para recoger sal como muestra de desobediencia, como hizo Gandhi en la India.
Hay mil ejemplos de lo que podríamos hacer para conseguir la libertad y que no estamos haciendo.... ¿Por miedo? ¿Por cansancio?. ¿O por la cómoda sumisión?.
Si no lo hacemos, los nacionalistas españoles conseguirán el efecto aunque se note el cuidado.
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